En muchos sectores, destacando especialmente el sector de transporte de mercancías por carretera, es habitual que los trabajadores desarrollen su actividad en instalaciones del cliente: centros logísticos, puertos u otros emplazamientos. En ese contexto, no es extraño que reciban indicaciones del personal de la empresa destinataria del servicio o de la mercancía.
Ahora bien, cuando esta dinámica se convierte en algo habitual y esos trabajadores comienzan a asumir de forma continuada funciones bajo instrucciones del cliente, surge una cuestión clave: ¿se mantiene la relación laboral con la empresa empleadora o estamos ante una posible cesión ilegal de trabajadores?
Qué dice el Tribunal Supremo
El Tribunal Supremo, en su Sentencia de 25 de febrero de 2026, ha aportado claridad sobre esta cuestión. El caso analizaba la situación de una trabajadora que sostenía que prestaba servicios simultáneamente para dos empresas no pertenecientes al mismo grupo, lo que, a su juicio, constituía cesión ilegal.
Sin embargo, el Alto Tribunal anuló la sentencia anterior y descartó la existencia de cesión ilegal. Su razonamiento es claro: la prestación de servicios para varias empresas está permitida, incluso cuando no existe un grupo empresarial formal, siempre que sus actividades estén estrechamente relacionadas.
El Supremo subraya que la realidad empresarial no funciona en compartimentos estancos. En la práctica, existe una interacción más o menos intensa entre empresas en el marco de procesos de descentralización productiva, y eso es perfectamente compatible con la legalidad.
En este sentido, se confirma la existencia de cierta flexibilidad a la hora de analizar ciertas actividades económicas en los que es frecuente que el cliente interactúa con las personas trabajadoras de otra empresa. De este modo, el Alto Tribunal confirma que esta interacción resulta compatible con el hecho de que la contratista sea la verdadera empleadora de los trabajadores, pero que, a su vez, pueda existir también un cierto grado de dirección técnica por parte del cliente.
Interacción sí, pero con límites
La clave está en que esta interacción no suponga una dirección laboral que sustituya de forma significativa la función que ejerce la empresa empleadora de los trabajadores. En este sentido, el cliente puede interactuar, pero limitándose a impartir indicaciones u observaciones a los trabajadores, incluyendo la comprobación del trabajo realizado.
En conclusión, la doctrina reciente viene a confirmar que la mera interacción entre el personal del cliente y los trabajadores de la contratista no determina por sí misma la existencia de cesión ilegal, siempre que dicha intervención se mantenga dentro de los límites de una coordinación técnica o funcional propia de la actividad. No obstante, cada caso debe analizarse atendiendo a la intensidad frecuencia y alcance real de las instrucciones impartidas, para verificar que no existe una sustitución del poder de dirección empresarial.
Finalmente, conviene recordar que una correcta organización contractual y documental ayuda a prevenir conflictos en este ámbmito. La existencia de contratos de prestación de servicios bien definidos así como la designación clara de responsables jerárquicos dentro de la empresa contratista refuerza la posición empresarial. También resulta recomendable formar a los trabajadores sobre a quién deben reportar y cuáles son los límites de las instrucciones externas, medidas que permiten demostrar que el poder de dirección se mantiene en la empresa empleadora.
