La supresión del requisito de flota mínima como elemento para el acceso a la actividad del transporte.  El fallo dictado por el Alto Tribunal de Justicia Europeo viene a poner fin al requisito de cinco autobuses impuesto por España para el acceso a la actividad del transporte de viajeros por carretera.

Todo parece indicar que la publicación del nuevo Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres (ROTT) está muy próxima a ser una realidad, y con el vendrá una de sus principales novedades, la relativa a los requisitos de acceso a la actividad del transporte. Pues bien, la sentencia dictada el pasado 8 de febrero de 2018, por la Sala Décima del Tribunal de Justicia Europeo, declara contrario a derecho la normativa española relativa a los requisitos de flota mínima para la obtención de las correspondientes autorizaciones de transporte, al vulnerar lo dispuesto en los artículos 3, apartados 1 y 2, y 5, letra b), del Reglamento (CE) n° 1071/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, por el que se establecen las normas comunes relativas a las condiciones que han de cumplirse para el ejercicio de la profesión de transportista por carretera.

Recuerda así la justicia Europea que, el espíritu de la norma no es otro que la liberalización del sector cara al mercado de manera que, aunque el legislador permita a los Estados miembros la introducción de requisitos adicionales de acceso a la profesión, éstos deben ser proporcionados y en ningún caso discriminatorios, sino acordes a los propios establecidos por el Reglamento comunitario.

Entre estos requisitos, determina la norma la necesidad para quien quiera acceder a la actividad de transportista la de contar con un establecimiento efectivo y fijo en un Estado miembro, gozar de honorabilidad, poseer la capacidad financiera apropiada y tener la competencia profesional requerida.

Así pues, el establecimiento del número mínimo de vehículos necesarios para cumplir el requisito establecido en el artículo 3.1, letra a) del Reglamento 1071/2009, no se puede alterar por los Estados miembros, por lo que, en este caso, sólo se exige disponer de uno o más vehículos, sin que por ello pueda exigirse otra flota mínima.

En consecuencia, el Tribunal de Justicia Europeo viene a establecer que los Estados miembros no pueden modificar las condiciones y requisitos establecidos en el Reglamento, sino que los “requisitos adicionales” tendrán que versar sobre otras condiciones, siempre y cuando no contraríen la normativa europea, ni su espíritu.

El fallo dictado, como decimos, supone la necesidad para el Gobierno de adaptar el nuevo ROTT a las exigencias marcadas por la normativa comunitaria, ahora refrendadas además por la justicia europea, en lo relativo a la supresión del requisito de flota mínima que afecta, no solo al transporte de viajeros sino incluso también, al de mercancías (en donde se exige un número mínimo de tres vehículos).