Tanto si se tratan de servicios regulares como discrecionales, la normativa vigente exige a las empresas el previo cumplimiento de determinados requisitos en materia documental, necesarios para la circulación de autobuses y autocares por el territorio de los diferentes Estados, miembros o no de la Unión Europea.

Licencia Comunitaria, Autorizaciones de Servicio Regular o Acuerdo Interbus, entre otros muchos, en cuantas ocasiones habremos oído hablar de todos estos documentos a la hora de cruzar nuestro territorio. Pues bien, al igual que en nuestro Estado y en función del territorio por el que se circule, las empresas vienen obligadas a cumplir una serie de directrices en forma de autorizaciones y/o documentos de control. Y así, refiriéndonos en primer lugar al ámbito de la Unión Europea, así como de Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza, tenernos que hacer referencia al documento por excelencia para la prestación por cuenta ajena de servicios de transporte de viajeros por carretera de naturaleza internacional: La Licencia Comunitaria exige para su obtención no solo cumplir con el requisito de competencia profesional sino además, ser titular de una autorización de transporte público discrecional de viajeros de ámbito nacional. De esta forma y para la Prestación de los
anteriores, la empresa recibirá tantas copias autenticas de la Licencia Comunitaria como vehículos disponga (la cual deberá llevarse siempre a bordo), todas ellas con una validez de cinco años que habrá de ir renovándose sucesivamente. Además, y de cara a la prestación de servicios regulares, será requisito imprescindible solicitar de la Dirección General de Transporte Terrestre del Ministerio de Fomento la previa obtención de una autorización administrativa.

En el lado opuesto, la Hoja de Ruta (también conocido como ‘Libro Verde”), de la que ya hemos referido en anterior artículo, habilita a las empresas para la realización de servicios de naturaleza discrecional.

Por su parte, y ya centrados en otro ámbito, el Acuerdo Interbus faculta a las empresas para la realización por cuenta ajena de servicios discrecionales internacionales de viajeros por carretera, entre la Unión Europea y el territorio de los países firmantes del Acuerdo (dentro de estos últimos se encuentran Albania, Macedonia, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Moldavia, Montenegro y Turquía), ya sea en origen o destino, si bien se prevén determinados supuestos de los que no resulta exigible contar con este documento (por ejemplo, los viajes a puerta cerrada), aunque sí de otro y al amparo de una hoja de ruta conforme al modelo normalizado del Acuerdo Interbus.

Por último, hemos de referirnos a las autorizaciones bilaterales, aquellas surgidas a partir de los acuerdos suscritos por España con terceros países no miembros de la Unión Europea ni firmantes del Acuerdo Interbus, Y así, en el ámbito de los servicios discrecionales podemos encontrar aquellos que son considerados “liberalizados”, que no precisan de autorización efectuándose al amparo de una hoja de ruta en idénticos términos al ya señalado en el párrafo anterior, de los que, por el contrario, no gozan de esa consideración de liberalidad, para los que si se exige de la correspondiente autorización previa por parte de los dos países, lo que se hace también extensible a los servicios regulares.