La Ley prohíbe expresamente el uso y utilización de ‘cigarrillos electrónicos’ por parte de los usuarios a bordo de cualquier servicio de transporte público de viajeros, incluidos los autobuses.

Todos hemos oído hablar alguna vez de los famosos “cigarrillos electrónicos”, aquellos dispositivos que tan de moda se pusieron allá por el año 2013 como medio presuntamente encaminado a dejar de fumar o al menos, reducir el consumo de tabaco. Seguramente, en este punto, muchos de los lectores se estarán preguntando acerca de la relación que pudieran guardar estos aparatos con el sector del transporte.

Pues bien, la idea de dedicar en esta ocasión nuestro espacio a esta cuestión nace a partir de la consulta recibida muy recientemente por parte de un cliente el cual, encontrándose prestando un servicio de transporte escolar, en un momento determinado, un grupo reducido de menores, viajando a bordo del autobús, encienden un cigarrillo de los conocidos como “electrónicos”, comenzando entre todos ellos a vapear”, a la vez que compartían el vehículo con otros niños más pequeños, ajenos por completo a lo ocurrido.

En este sentido, las dudas se planteaban en relación a la legalidad o no de la acción, ya no por el hecho de tratarse de menores de edad para los que la Ley prohíbe el consumo de tabaco en cualquiera de sus modalidades, incluidos los cigarrillos electrónicos sino por el ámbito en que aquel tendría lugar (como decimos, dentro de un autobús), todo ello de cara a la adopción de las medidas correspondientes en el caso de repetirse o reiterarse esta situación en el tiempo.

Pues bien, desde el año 2014, la reforma de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios ha supuesto a su vez, la modificación de la normativa reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, estableciéndose como decimos, su aplicación extensiva a los cigarrillos electrónicos, tanto en lo relativo a las limitaciones de venta y suministro, como de consumo.

En concreto, sobre esta última cuestión que es en definitiva la que más guarda relación con el propósito de nuestro artículo, hemos de decir que la reforma de la citada Ley determina unos ámbitos dentro de los cuales se prohíbe el uso de cigarrillos electrónicos, cualquiera que sea su consumidor (mayores de edad incluidos), y entre los que figura expresamente el transporte público: “se prohíbe el consumo de dichos dispositivos” (cigarrillos electrónicos), “en (…) los medios de transporte público urbano e interurbano” (artículo 6).

Consecuentemente, y en adelante, si sufre una situación como la descrita sepa que, ningún usuario del servicio público de transporte, sea o no mayor de edad, puede fumar ni hacer uso de cigarrillos electrónicos dentro de los autobuses. En tales casos, habrá de invitarse al pasajero a apagarlo y de negarse a ello, lo procedente seria inmovilizar el vehículo y avisar a las autoridades, a fin de que sean ellas quienes adopten las medidas correspondientes frente al infractor.